O rebobine, por favor.Una bonita película, que rememora los 90, se agradece que a pesar de la sequía cultural de los medios consevadores, se nutra de remakes históricos y culturales que todavía mantienen una chispa refrescante y que dada su cercanía nos plantean una correlación con la actualidad bajo la cual se sedimenta un clasicismo inmortal como la supervivencia, la distinción, lo cotidiano con un toque fántástico que en su artesanía da una clase de trucos espectaculares de cine.
La mentira como arranque de la vida, de una historia que aunque triste y fallida te hace más fuerte, y más alegre.
Y como no puede esperarse otra cosa de Gondrí, la banda sonora es la guinda del pastel. Bon appetit!

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